Echo la vista atrás...(parte 1)

lunes, 18 de marzo de 2019

Hola a todos:
A punto de cumplir los diez años de mi carrera me da por pensar en cómo he llegado hasta aquí... Lo hago para no olvidar que, aunque a veces siento que no avanzo, no dejo de dar pasos hacia adelante.

¿Cómo empezó todo? 
Si me paro a pensar no sé en qué momento supe que quería ser escritora. Tal vez siempre lo supe en mi subconsciente. Era una niña con una imaginación increíble... Tanta que, como todo don, tiene dos caras: la buena, la que nos hace crear cosas buenas, y la que crea pesadillas.
Cuando era pequeña no entendía mi don, ni el poder de la imaginación. De una sombra, yo veía un fantasma; de un ruido, alguien que quería entrar a mi casa... Era muy miedosa, porque podía en un segundo imaginar cientos de pesadillas. Pero esto solo me pasaba por la noche, por el día era la dueña de mis pensamientos. Jugaba con mis muñecas y era capaz de hacer de una mesa, una mansión; de una caja de cartón, una tienda; de una silla, un kiosco, y de una cuarto, un lugar lleno de posibilidades para crear.
Me encantaba jugar sola... Tal vez porque era la única que entendía el mundo que proyectaba mi mente. 
Los años pasaban y poco a poco tenía el control de mi don. De comprender cómo soy y que cuando otros niños se olvidan de lo que es jugar con la imaginación, yo sigo siendo un niño grande que cuando se pone ante un papel sigue viendo cientos de mundos.
En alguno de mis libros he puesto que un escritor es un niño grande que sigue teniendo la inocencia de jugar con su imaginación.
Me encanta perderme en los mundos que creo, esos en los que estoy en paz. En los que no siendo ansiedad...
Y así empecé a crear historias. 
No podía leer porque mi dislexia me creaba ansiedad al leer. No entendía lo que leía y para mí leer a veces es muy complicado. Cuanto más nerviosa me pone el texto, peor lo entiendo. Cuando eres niño y no sabes por qué te pasa, acabas por ni hacer el esfuerzo...
Entonces empecé a crear mi primera historia: ''Un lugar llamado destino''. Un libro en el que puse todo mi corazón y lo llené de toda la inocencia de una niña de dieciocho años. Una novela que acabé cuando mi corazón latía por el que ahora es mi marido y padre de mi hijo, y que imprimí y llené de margaritas para regalársela.
Ese siempre será para mi primer libro impreso porque, al mirarlo, sentí que ese era mi camino: quería ser escritora e iba a luchar por ello.

Me encanta leerlo y vivirlo como si no supiera cómo iba a acabar.
Siguieron más novelas con las que, sin pretenderlo, me formaba como escritora. Hasta que con veinticinco años, más o menos, escribí una que marcó un antes y un después en mi vida....
Pero esto os lo sigo contando otro día.
¿Me lees? ¡¡Cuéntame qué piensas!!