Un poquito mas de mi...(parte 2)

viernes, 22 de marzo de 2019


¿Qué fue lo primero que escribí?

Tras descubrir en el ordenador a mi gran aliado para poder escribir sin miedo, sin hacer mala letra o sin agobios... por mi dislexia recién descubierta (con 17 años), empecé a crear una historia tras otra.

La primera fue "Un lugar llamado destino", luego llegó ''Siempre tú'' y la tercera fue de magia... En esta última encontré un nuevo mundo donde poder dar vida a algo más que las sencillas historias. Me apasionó.

Recuerdo un día contándole a mi padre lo que tenía en mente, cómo era el mundo que estaba creando y cómo me miró. Creo que fue cuando mi progenitor se dio cuenta de que yo había encontrado lo que quería ser en la vida. Tal vez vio la pasión en mis ojos o como expresaba todo con ese amor por lo que hacía... En realidad no sé lo que vio, pero sí es verdad que algo notó y yo también.

Me vine a vivir a Albacete con veintitrés años. Soy de las que luchan por lo que quieren y en ese momento llevaba tres años viviendo una relación a distancia, y terminé tomando una decisión: me vine a la tierra que vio nacer a mi madre por amor y aquí sigo.

Esta casa era nueva, distinta y estaba sola. Ya os he dicho que era una miedosa, pues con los años los miedosos lo seguimos siendo, menos o más disimulado, pero ahí sigue.
 Hice ese piso mío porque tenía mi ordenador, tenía mis historias y ellas daban vida a mi nueva vida.

Y entonces todo cambió... 

Yo trabajaba de otra cosa pero mi tiempo libre siempre era para escribir; pensaba que si quería trabajar un día de esto, de la escritura, debía tener una constancia que solo la daba el trabajo duro, y que si empezaba así, cuando un día tuviera a un editor con fechas que cumplir, estaría preparada. A fecha de hoy todavía agradezco mucho que pensara así en ese momento. Por eso ahora, que casi no tengo tiempo libre, puedo ser madre y trabajadora llegando a tiempo a los plazos de entrega.

El caso es que ahí estaba yo con cientos de ideas y se me ocurrió investigar por Internet. Era un mundo que ahora conocemos mucho, pero que, por aquel entones, para mí era muy nuevo, más allá de messenger jijiii... Mi hermano me hizo un blog y ni si quiera sabía para qué servía o qué tenía que hacer con él...

Entonces encontré un foro donde la gente hablaba de literatura y me metí... No era mi mundo y me sentí pequeña porque ellos no leían lo mismo que yo y hablaban tan bien y tan perfecto, que me llegué a preguntar que a dónde iba diciendo que era escritora, sabiendo que por mi dislexia tenía faltas de ortografía...

Pero como soy cabezota y torpe, y cuando me caigo en vez de llorar me rio, pues para cabezota yo, y tras secarme unas cuantas lágrimas seguí investigando y llegué a una página que se llevaba en su día. Había historias cortas de romántica, lo que yo leía y escribía. Un mundo que desde los veinte años había descubierto y me apasionaba.

Escribí una historia y la subí. Tenía tanto miedo de que nadie la leyera que pedí a mi familia que se la bajaran para tener al menos dos o tres lecturas. Mi sorpresa llegó cuando en poco tiempo me puse la segunda más leída sin la ayuda de nadie.

Escribí otra y me pasó lo mismo.

Ahí estaban, imperfectas, pero con un montón de amor e ilusión en cada letra. 

Me empecé a preguntar si tal vez las personas imperfectas como yo podían llegar donde quisieran.

Tenía claro que no pensaba abandonar mi sueño, pero quedaba mucho trabajo... aún muchas lágrimas que secar hasta llegar...


¿Os quedáis conmigo hasta el siguiente relato?